Esta
vez no se trata de acusar a Julian Assange, un australiano atrevido, culpado de
supuestos ataques sexuales a mujeres de nebulosas intenciones. Aparece un ángulo tenebroso de una sociedad
considerada casi ejemplar -que lo fue- durante años, gracias a un modelo social
justipreciado, pero que abandonó esos principios hace unos 20 años, cuando la
derecha redujo el papel del Estado y, al cabo, se llega a una desigualdad
altísima cuando se la compara con el grupo de economías desarrolladas reunidas en la OCDE.
No es un record
para vanagloriarse el adquirido por esa nación nórdica. Luego de varios días
consecutivos de disturbios callejeros, salen a la luz detalles de ese tipo, semi-escondidos
bajo la alfombra, pero ya haciendo su bulto.
Los acontecimientos ocurren a partir del asesinato de un
inmigrante de 69 años por parte de la
policía, desde donde aseguran que actuaron en defensa propia, pues el individuo
esgrimía un arma blanca. Algo un poco difícil de aceptar, pues la víctima fue abatida en su propia casa. Pero aun así, se
trataba de una persona con problemas psíquicos.
En general se achaca a la
brutalidad polcial el hecho, pues está antecedido por redadas contra niños y ancianos de
barriadas pobres o solo por ser inmigrantes. Problemas de esta
naturaleza han crecido en diferentes capitales europeas auspiciadas por
partidos xenófobos y una ultraderecha en general que gana adeptos y votos explotando políticamente de los serios problemas socio-económicos. Culpan a los extranjeros de
robarles trabajo. En el caso de Suecia, en la población autóctona existe un 6% de paro laboral. Los desempleados de origen foráneos tienen
el 16%. La diferencia es tan alta entre un grupo humano y otro que no
cabe culpar de robo de puestos de labor a los inmigrantes. Sabido que cuando hay
dificultades se precisa de culpables, aunque sean ficticios.
La bien ganada
reputación de justicia social de que gozó durante mucho tiempo Suecia, choca
contra una realidad que se ha mostrado en uno de sus expresiones más crueles y
vergonzosas. Los incidentes sacaron a la luz que el desempleo juvenil prolongado
y la pobreza, existen y crecen en uno de los países más acaudalados de Europa.
El
flanco más débil y más perjudicado, los nacidos fuera o sus descendientes, son
y no por azar, el segmento donde se da la doble situación de atropello, discriminación y
conflictividad.
Muy malo que en el horizonte asomten similares o peores acontecimientos de parecido corte.
No hay comentarios:
Publicar un comentario