EL 1 Y QUIZÁS EL MIL
Por Elsa Claro
Si casi
todos los días hay miles de personas en la calle protestando, no es singular
que en una jornada tan significativa como la del 1 de mayo se patenticen las
principales inquietudes de la mayoría. PERO ES MUY LAMENTABLE QUE LAS PROTESTAS
SEAN INSUFICIENTES.
Pegados
a la tierra, habría que preguntar ¿Sirven de algo estas expresiones de
inconformidad con lo injusto?
Con el
despojo de ciertas garantías laborales y cívicas, también se están derribando
importantes derechos conquistados. Cuando se cambian las normas que protegían a
los trabajadores para que los patronos no pudieran despedirles fácilmente y si
los propios gobiernos que debían resguardar
a sus ciudadanos proceden a rebajar salarios, permiten que las familias
sean expulsadas de sus hogares y encima
les exigen que sigan pagando esa casa de la cual fueron desterrados por un
banco equis, y si ese estado legisla solo para la minoría, es obvio que solo a
esa fracción representa y resguarda en detrimento de todos los demás.
La
clase política actúa de espaldas a los pueblos y aunque haya rencillas entre
sus dirigentes, nada es comparable a la indefensión en que dejan a tan enorme
cifra de seres humanos.
En los
27 países de la Unión Europea hay ahora 26 millones y medio de desempleados y
nada se hace para evitar que la cifra continúe aumentando pese a que entre los
jóvenes con menos de 25 años, los sin trabajo son el 24%. Solo España tiene más
de seis millones de parados, pero Mariano
Rajoy dice que sabe lo que hace y que lo está haciendo muy bien, aun cuando
diversos especialistas aseguran que lleva al país hacia el mayor desastre.
Parecido
sucede con Grecia, Chipre y Portugal,
donde se siguen dejando sin
empleo a miles de golpe por exigencias de la troika que presta a los banqueros
pero no a las personas que crean la riqueza pero no la reciben.
Decía
el ministro alemán de exteriores, Guido Westerwelle, que “el debate actual
sobre el porvenir de Europa no es un conflicto entre Francia y Alemania, sino
una discusión entre escuelas políticas diferentes sobre el camino adecuado para
salir de la crisis”.
En
flamante premier italiano, Enrico Letta dijo por su parte que es necesario
favorecer el crecimiento para salir de la crisis. Antes que él, también lo
aseguró Francois Hollande, hoy con una tasa de impopularidad record y sometido
a las determinaciones de Angela Merkel, a quien critican desde funcionarios
hasta notables economistas, pero sin que nadie le ponga freno.
El gran
capital tiene atados a los políticos que no quieren o no pueden liberarse de
esa camisa de fuerza que aprieta, sobre todo, a los ciudadanos. De eso se estuvo
hablando en las calles del mundo este 1 de mayo.
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