miércoles, 1 de mayo de 2013


EL 1 Y QUIZÁS EL MIL
Por Elsa Claro
Si casi todos los días hay miles de personas en la calle protestando, no es singular que en una jornada tan significativa como la del 1 de mayo se patenticen las principales inquietudes de la mayoría. PERO ES MUY LAMENTABLE QUE LAS PROTESTAS SEAN INSUFICIENTES.
Pegados a la tierra, habría que preguntar ¿Sirven de algo estas expresiones de inconformidad con lo injusto?
Con el despojo de ciertas garantías laborales y cívicas, también se están derribando importantes derechos conquistados. Cuando se cambian las normas que protegían a los trabajadores para que los patronos no pudieran despedirles fácilmente y si los propios gobiernos que debían resguardar  a sus ciudadanos proceden a rebajar salarios, permiten que las familias sean expulsadas de  sus hogares y encima les exigen que sigan pagando esa casa de la cual fueron desterrados por un banco equis, y si ese estado legisla solo para la minoría, es obvio que solo a esa fracción representa y resguarda en detrimento de todos los demás.
La clase política actúa de espaldas a los pueblos y aunque haya rencillas entre sus dirigentes, nada es comparable a la indefensión en que dejan a tan enorme cifra de seres humanos.
En los 27 países de la Unión Europea hay ahora 26 millones y medio de desempleados y nada se hace para evitar que la cifra continúe aumentando pese a que entre los jóvenes con menos de 25 años, los sin trabajo son el 24%. Solo España tiene más de seis millones de parados,  pero Mariano Rajoy dice que sabe lo que hace y que lo está haciendo muy bien, aun cuando diversos especialistas aseguran que lleva al país hacia el mayor desastre.
Parecido sucede con Grecia, Chipre y Portugal,  donde se siguen dejando  sin empleo a miles de golpe por exigencias de la troika que presta a los banqueros pero no a las personas que crean la riqueza pero no la reciben.
Decía el ministro alemán de exteriores, Guido Westerwelle, que “el debate actual sobre el porvenir de Europa no es un conflicto entre Francia y Alemania, sino una discusión entre escuelas políticas diferentes sobre el camino adecuado para salir de la crisis”.
En flamante premier italiano, Enrico Letta dijo por su parte que es necesario favorecer el crecimiento para salir de la crisis. Antes que él, también lo aseguró Francois Hollande, hoy con una tasa de impopularidad record y sometido a las determinaciones de Angela Merkel, a quien critican desde funcionarios hasta notables economistas, pero sin que nadie le ponga freno.
El gran capital tiene atados a los políticos que no quieren o no pueden liberarse de esa camisa de fuerza que aprieta, sobre todo, a los ciudadanos. De eso se estuvo hablando en las calles del mundo este 1 de mayo.

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