jueves, 9 de mayo de 2013

¿CHAO, CHAO, EURO?

  • Que un político como  el alemán Oskar LaFontaine llame a que se abandone el euro, es llamativo, porque fue uno de sus defensores. Ahora considera que lleva al desastre, entendiendo que las medidas que se están aplicando para sostener la moneda única o lo que en su nombre se hace, es seriamente erróneo. Por eso criticó la estrategia de mano dura de la canciller Ángela Merkel.
  • "La situación económica está empeorando por mes y el desempleo ha alcanzado un nivel que pone las estructuras democráticas cada vez más en duda", sostiene LaFontaine, quien pertenece al Partido de Izquierda y fue ministro de finanzas bajo mandato de Gerhard Shroeder, cargo al cual renunció cuando el jefe de estado impuso la conocida como agenda 2010, base para los actuales rigores. 
  • El criterio coincide con la predicción de Kai Konrad, uno de los actuales asesores del Ministerio de Finanzas de Alemania y quien predijo que el euro no sobrevivirá más allá de unos cinco años. Los británicos, aunque no están en la zona euro, de todos modos pudieran salir de las estructuras del pacto comunitario y no sería nada raro que ocurra pues gran parte de la sociedad identifica sus apuros económicos, con la participación en ese acuerdo que llega, tan mal parado, a su aniversario 63 este 9 de mayo. 
  • Tanto es así que tres de cada cuatro europeos creen que la crisis se agravará este año. Un  amplio sondeo realizado en Francia, Gran Bretaña, Polonia, Italia y España, indica que la percepción en esos países  es sombría sobre la actualidad y en cuanto al futuro.
  •  Nótese que el criterio se tomó incluso en las naciones más desarrolladas y grandes, como son la misma Alemania, o Francia, donde aún no se aplica todo el repertorio de ajustes que el actual presidente dice que no acatará por completo. 
  • Estos resultados hacen recordar que previo a las últimas elecciones griegas, la publicidad desde Estados Unidos, hasta el último rincón de Europa, estuvo acusando a la izquierda de querer sacar al país helénico del euro. Eso insufló temores a los griegos y ahora resulta que  la opción de abandonar esa divisa se ve como una solución. 
  • Pero no engañarse. No es el euro en sí, sino la forma en que se implementó y las actuales medidas de austeridad a ultranza junto a las irresponsables acciones de banqueros y especuladores, las que, en verdad, estropearon el curso de esa moneda y, desde luego, no solo de ella.

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