sábado, 21 de abril de 2007

EL FISCAL Y LOS ASESINOS

LOS QUE NO OLVIDAN ADVIERTEN

El fiscal general de Estados Unidos, Alberto González, acaba de ser sometido a nuevos interrogatorios por un comité senatorial, ante el cual quedó la evidencia palmaria de que puso su amistad con el presidente Bush por encima de los intereses nacionales. Casi simultáneamente, el cuestionado aparato de justicia norteamericano decide liberar a Luis Posada Carrilles.
Fue un momento convulso porque, además, decenas de familiares y amigos no salen de su asombro y dolor ante el asesinato del grupo de jóvenes estudiantes de la Universidad Tecnológica de Virginia, caso sobre el cual el presidente G. W. Bush repitió la manida expresión de que esos muchachos estaban en el momento y lugar equivocados.
Esas mismas palabras las dijo Posada al referirse al joven italiano Fabio Di Celmo, quien pereció víctima de una bomba colocada en el hotel Copacabana por órdenes de este asesino.
No es insólito entonces que los familiares de aquellas víctimas de otro horrible atentado se llenen de indignación al ver protegido a Posada por las autoridades que están obligadas a juzgarle.
La noticia vuelve a enlutarnos -afirman en su comunicado- y nos hace recordar los amargos momentos vividos desde el 6 de Octubre de 1976, cuando aun niños, perdimos abruptamente a nuestros familiares debido al abominable crimen cometido contra 73 civiles inocentes, entre ellos la tripulación de la nave y el equipo juvenil de esgrima que acababa de obtener medalla de oro en los panamericanos de ese año. Todos perecieron por el estallido de la bomba que Posada Carriles y Orlando Bosh colocaron como parte del equipaje del avión de Cubana que estalló pocos minutos después de remontar vuelo a su salida de Barbados..
Teniendo tan traumáticos antecedentes, nos sentimos obligados a alertar al mundo sobre el peligro de que se encuentre libre el mayor asesino del hemisferio occidental.
Este repugnante verdugo participó en la invasión de Bahía de Cochinos y fue uno de los eslabones de la Operación Cóndor, mediante la cual las dictaduras del cono sur americano, intercambiaron o mataron a ciudadanos progresistas del continente. Ayudado por la CIA a fugarse de una prisión venezolana en 1985, se vinculó de inmediato a la guerra sucia contra Nicaragua.
Notable narcotraficante, responsable del envío de drogas a los Estados Unidos, prestó además importantes servicios a la Fundación Cubana-americana cuando encarga y financia una cadena de actos terroristas contra centros turísticos en La Habana en la década del 90. Este es apenas una fracción de su nefasto currículo criminal.
Nunca podremos olvidar sus desafiantes palabras al decir que no se arrepiente de nada y que si volviera a nacer, haría lo mismo.
La vigilia que han emprendido estas personas y muchas otras que se les han sumado, busca alertar al mundo de la responsabilidad de la Administración Bush por la liberación y protección del terrorista Posada Carriles y para exigir que el verdugo regrese a prisión y sea juzgado como lo que es: un terrorista confeso. De lo contrario deberían extraditarlo a Venezuela, donde tiene pendientes causas por otros actos perversos cometidos en la patria de Bolívar.
Como dijo en uno de sus poemas el chileno Pablo Neruda:

PARA LOS QUE DE SANGRE SALPICARON LA PATRIA,
PIDO CASTIGO

PARA EL VERDUGO QUE MANDO ESTA MUERTE.
PIDO CASTIGO

PARA EL TRAIDOR QUE ASCENDIO SOBRE EL CRIMEN.
PIDO CASTIGO

PARA EL QUE DIO LA ORDEN DE AGONIA,
PIDO CASTIGO

PARA LOS QUE DEFENDIERON ESTE CRIMEN.
PIDO CASTIGO.



COMITÉ DE FAMILIARES DE LAS VICTIMAS DE LA VOLADURA DEL AVION CUBANO EN BARBADOS.

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